Ya no puedo volver…
No puedo volver a ver mi vieja casa de Tabaiba. No he ido a volverla a ver desde que nos fuimos de alli. Por supuesto que he oido lo que la gente dice de ella. Amigos y conocidos mios me han contado que desde fuera parece muy destartalada, que el camino que daba al porche de mi casa esta lleno de hierbas y matojos, que las piedras se han cubierto de polvo. Me han dicho que los niños del barrio aprovechaban que estaba abandonada para escalar la verja y utilizar la casa como improvisado lugar donde hacer botellon y fumarse unos porrillos. Entre unos cuantos jovenes del lugar ha surgido la leyenda de que la casa estaba embrujada y habitada por fantasmas. Esto me lo conto el hijo de una amiga que lo ha oido a traves de sus amigos. Lo cierto es que un monton de gente se impresiona cuando ven que eso en realidad de enfadarme, me hace gracia. No obstante, al nuevo propietario de la casa (que no reside en ella) estos incidentes no se la hicieron, y procedio a contratar a un vigilante que ahora vive en lo que fue mi antigua morada.
Lo cierto es que a veces echo de menos vivir alli. Despertarme y ver el mar desde mi ventana. Ahora desde mi ventana lo unico que puedo ver es la fachada del edificio de enfrente. Tener las paredes cubiertas de carteles y “posters” de peliculas antiguas, de personajes de ciencia-ficcion, o de aquella obra de teatro que fui a ver con mi madre en Madrid cuando tenia dieciseis años. Ahora no puedo colgar estos carteles en mi pared, puesto que mi madre siempre se queja de que esto arruinaria la pintura de las paredes. Los tengo todos esconcidos en un cajon, y espero que cuando pueda ir a vivir solo les pueda volver a dar el uso que les corresponde.
Tambien hecho de menos tener piscina, y nadar en ella todos los dias en verano cuando hacia calor. Echo de menos bajar a la playa de Tabaiba con los colegas y sentarnos en las rocas a mirar el mar o a ver la vida pasar. Echo de menos esas batallitas a la Play o a la Nintendo 64 que me echaba con mis amigos cuando tenia doce, trece o catorce años. Echo de menos los vicios que me echaba al Perfect Dark, al Banjo-Kazooie, al Goldeneye, al remake del Resident Evil… echo de menos las historias del Final Fantasi VII, del Final Fantasy IX, del Kingdom Hearts.
Echo de menos mi cueva, al lado de la playa de Tabaiba. La cueva donde me pille mi primera borrachera, donde fui a mis primeras fiestas con mis hermanos y mis primos, donde hice yo mis primeras fiestas con mis compañeros y mis amigos, donde fuimos a grabar nuestro primer corto, que lo dejamos todo perdido del sirope que usamos para elaborar la sangre. El otro dia fui a ver la cueva. Las riadas de estos años la han tratado muy mal. Hay un gran monticulo de barro, piedras y mierda que bloquea la puerta de entrada. Ha sido imposible moverla. He decidido dejarla asi, como mi casa, un cadaver viviente de lo que fue mi adolescencia.
Cada vez me doy mas cuenta de que parece que el Destino se empeña mas y mas en enterrar lo que era es el pasado de uno.